QUIZÁ MAÑANA
Querido Darío. <¿Otra vez?>
Perdón perdón, Querido Diario:
<Macho, vaya cabeza tienes>
Venga va, no volverá a ocurrir. Empecemos de nuevo
Querido Diario:
Esta mañana era aún de noche cuando salí a mi “obligado” paseo. El frío ya es frío a estas alturas y a estas horas. Camino en dirección al sol buscando sus primeros rayos, buscando ser el primero en robarle el calor.
Las primeras escarchas cubren el polígono que, ya a estas horas, los coches sueltan su humo blanco de un motor aún dormido y entumecido.
Mi primera parada en el banco del parque, frente al sol, paciente me enciendo un pitillo y me doy mi tiempo. Saboreo el seco tabaco negro que ya entra y sale de mis pulmones a su libre albedrío. Le di confianza para entrar y ahora ya no pide permiso.
Mientras va amaneciendo, un regimiento humano va recorriendo las calles ocupando sus puestos de trabajo. Unos en coche, otros en patinete, maldito patinete. Poco pasa.
Apuro el cigarro y voy en dirección a mi segundo destino. El desayuno. Depende el día toca en un sitio, en otro o en casa. Casi siempre en casa.
Un café fuerte y caliente con dos azucarillos y un bollo. No tengo prisa ni quien me la meta. Me tomo mi tiempo pues la felicidad no está en la meta sino en el camino a ella.
Siguiente objetivo, llegar a casa. Ya con el sol saludando al vecindario y las calles puestas. Las calles de mi barrio, cada vez más poblado. Muchos prosperaron y salieron a otros lugares menos humildes dejando a otros que convierten mi barrio en un auténtico desconocido. La cultura del mestizaje se llamaba en mis tiempos. Ahora lo habrán cambiado de nombre para no ofender a los ofendidos. Pero no deja de ser lo mismo.
No tengo tiempo para preocuparme de esas cosas. Mi barrio seguirá siendo mi barrio lo habite quien lo habite. En todos los sitios, sin excepción, hay gente buena y gente mala. Blanca, negra o amarilla. Respeta y serás respetado.
Dentro de mi barrio se halla mi bunker, mi mayor riqueza. Mi bienestar, el sitio donde la paz no es interrumpida por ninguna razón.
<¿Y después?>
Después puede ser demasiado tarde Darío.
<¿Otra vez?>
Tu me entiendes, el nombre es lo que menos importa
<Está bien, tú ganas>
No Darío, aquí no hay ganadores ni perdedores, hay conformistas e inconformistas.
<Vale vale, otro día me lo explicas>
Si, otro día, quizá mañana.
<Quizá mañana>
🤗🤗🤗😘😘🤟💪
ResponderEliminarHola Jose. Gracias por comentar. Un fuerte abrazo desde Madrid
Eliminar